la polla en verso

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

miércoles 4 de noviembre de 2009

A Yoko maestro de economia que cotiza al alza

d.b
LISBOA. Le echaron. Condenado por bueno, en el buen sentido de la palabra. Así va el periódico, con firmas de agencia saliéndose por las columnas. Cuantas veces contemplé a los que mandaban inquietos, desesperados, rezando que apareciera, cagados a más no poder por el temor de caer en el ridículo, anhelando un poco de luz que les mostrase el camino a seguir. Y él se lo daba, con la alegría de un niño que ilumina todo a su alrededor, sin compromisos ni intereses de por medio, porque era un profesional, que, sin él proponérselo, sentaba cátedra a jefes, compañeros y becarios. No se arrimó nunca a nadie, el querer ascender no era su meta, sino hacer su tarea con la misma humildad e ilusión que el periodista que empieza sin estar todavía corrompido. Tal es el caso, que sin faltar a su trabajo y dedicación, antes prefería morir de pie defendiendo su ética periodística por no querer firmar una noticia maliciosa que le obligaban a hacer, que comerse de rodillas la tranca hasta el fondo como otros tantos pelotas y correveidiles de turno tragaban y siguen tragando.


Su compañerismo y entrega son punto y aparte. Tres y cuatro páginas en un día, más la sección bursátil de fondo, devoró con placer en multitud de tardes gloriosas, sin dejar de lado a sus amigos, con los que entre noticia y noticia fumaba el cigarro de rigor desconectando de la cosa económica a la que no mencionaba. Vitalidad admirable, si a lo dicho le añadimos que no dudaba en ayudar a quien lo necesitaba, corrigiendo textos o redactando noticias de última hora, sin mirar la hora de salida, pues no era del copiar y pegar. Y para el que no se lo crea, después se iba de fiesta hasta las cinco o seis de la mañana, que quién lo quisiera para así.

Es injusto y se repite constantemente. Duele la ceguera de aquellos que no quieren distinguir entre los que son números uno por mérito propio, frente a los que están para hacer bulto mientras pisan la cabeza a sus compañeros; entre los que son verdaderos profesionales, frente a quienes por amiguismo calientan una silla; entre los que levantan el periódico y lo hacen mejor todos los días sin descanso, frente a los enchufados que no dan una exclusiva ni aún teniéndola. Los que no tienen donde caerse muertos siguen todavía en la ciénaga de siempre. Los que no tienen miedo a abandonar el nido, eternamente vuelan alto y construyen su hogar con los principios y valores más rectos.

Así pues, que se pudran, parafraseando a Yoko. Al fin y al cabo los calaveras se ríen a gusto mientras se van de fiesta. Jajajajajajajaja.
(Desde el exilio, sin ánimo de ser una necrológica).

De injusticias la calle está llena. Aquí otra historia para no dormir. Yo no me río de la Muerte:

miércoles 21 de octubre de 2009

El angel alcalde vadillo es un ladron muy pardillo por Alburquerque vestido de espantaruja

d.b
FUENTEOVEJUNA. La corruptela de siempre teñida de trampantojo llora que llora y gotea, tras ser denunciada, da asco hasta hablar de ella, por unos monagos adultos de negro que van adheridos al cuarto jinete del Apocalipsis. No suelta la correa para mear sandeces el pájaro, cambiamos a masculino, así libre mientras caza con prostitutas pernocta, con imputados gorrinos almuerza y compra a los santos vecinos con dos alforjas cargadas de promesas vacías y falsas chuminás. Con gomina desbordada en calva incipiente, dale que dale al cacique de nuevo -con las cuentas en Luxemburgo o Suiza-, el investigado personajillo de esta historia, de izquierdas, como sacado de un cuento –érase una vez Filesa-, se emborracha todavía con amiguetes de aquel tiempo, de los de pijama a rayas, las mismas que corren por la nariz en las celdas -crónicas de un pueblo antiguo-, para cuando ya no tenga salida será condenado el pobrecillo vadillo, pardillo de muchas calzas.



De lo público y lo púbico, de lo privado y lo trincado, del cuchillo y la escopeta, de los chanchullos y las patrañas, todo es sabido o sabino, porque nunca se halla más torpeza y chulería que en un alcalde con su amante, del mismo sexo, que la noticia a nadie alarme, al fin y al rabo, es tan triste desayunar con los ladrones, con los que timan, con los que engañan, con los que pagan por un silencio y sobornan hasta las trancas, políticos de tres al cuarto, sin tacha venerados como inocentes hasta que muestran sus manos manchadas de dinero a los jueces y electores, a las víctimas maltratadas, a los ciudadanos y niños, a los manipulados e incrédulos, estafados, infelices... Se abren los cielos, se rasgan las vestiduras, los ángeles con su vergüenza que han de expulsarle a patadas.


Todos a una, que dice de Vega o Amenábar con abran los ojos, así juzguen al vil y sigan chupando, mamando Maradona, que al paso que vamos, no reina la periodista ni celebramos centenariazo hasta que el mayor putero la palme y Dios venga a bendecir a la espantaruja feísima, con su bastón de mando.

Todos los excesos y más que te puedas imaginar en:

jueves 1 de octubre de 2009

Gedichte dichtung poesie Antonio Machado dichter

d.b
TRIER. Nos dejó su retrato y unas frases (versos) legendarias en uno de sus mejores poemas que para muchos refleja al Machado más auténtico («Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido»), con sencillez («Me encontraréis a bordo ligero de equipaje») y naturalidad («Soy, en el buen sentido de la palabra, bueno»), sin artificios («Dejar quisiera mi verso, como deja el capitán su espada»), como hablándote al oído («Quien habla solo espera hablar a Dios un día»), grabado en la memoria («Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla»), que llegó a todo el mundo («Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito»). Viajando desde «Campos de Castilla» («Kastilische Landschaften») hasta tierras de la Gran Germania, aquí os traigo en alemán una obra de arte de origen castellano.



Porträt


Meine Kindheit sind Bilder vom Patio in Sevilla

von einem lichten Garten voll reifender Zitronen;

die Jugend: zwanzig Jahre in der Landschaft Castilla;

meine Geschichte: Daten, die kein Erinnern lohnen.


Kein Verführer Mañara bin ich jemals gewesen,

kein Bradomín – ihr kennt mein unelegantes Kleid –,

doch es traf mich der Pfeil, den Cupido mir erlesen,

und ich liebte, was Frauen eigen sein kann an Gastlichkeit.


Es gibt in meinen Adern Tropfen von Jakobinerblut,

doch meine Verse quellen aus ruhig-klarem Grund,

und ich bin – in dem guten Sinne des Wortes – gut,

mehr als ein Mensch der Norm mit fixer Doktrin im Mund.


Ich verehre die Schönheit, und nach neuer Ästhetik

schnitt ich die alten Rosen im Garten von Ronsard,

doch ich mag nicht die Schminken der heutigen Kosmetik

und bin kein Vogel aus der schicken Prunkzwitscherschar.


Ich verschmäh die Romanzen hohl geschwellter Tenöre

und den Grillenchor, der zirpend besingt den Mondenschein.

Klar unterscheid ich Stimmen und Echos, die ich höre,

innehaltend, und lausch nur einer Stimme allein.


Bin ich Klassiker oder Romantiker? Mir unbekannt.

Mein Vers soll mir entsinken wie dem Feldherrn der Degen,

berühmt ob der die Klinge schwingenden Manneshand,

nicht geschätzt der kunstreichen Arbeit des Schmiedes wegen.


Ich rede mit dem Menschen, der mich immer begleitet

– wer mit sich selbst spricht, hofft, einst sei’s Gott, der ihn hörte;

mein Monolog gilt diesem guten Freund, der mich leitet

und der mich das Geheimnis der Menschenliebe lehrte.


Und ich bleib euch nichts schuldig am Ende; was ich schrieb,

schuldet ihr mir; ich zahle mit Arbeit, die ich tue,

den Rock, der mich bedeckt, die Wohnstatt, die mir blieb,

das Brot, das mich ernährt, das Bett, auf dem ich ruhe.


Und kommt er dann, der Tag der allerletzten Reise,

ist das Schiff ohne Rückkehr klar zum letzten Ade,

findet ihr mich an Bord, in unbeschwerter Weise,

leichten Gepäcks, fast nackt, wie die Söhne der See.


Poetry made in Spain by Federico García Lorca:

martes 29 de septiembre de 2009

Ines reina despues de muerta

d.b
ALCOBAÇA. Tras el asesinato de Inés, la insurrección de don Pedro no se hace esperar. Unido a los hermanos Castro, inicia una guerra contra su padre el Rey Alfonso IV, al que culpa de haber degollado a su amante. Pero la reina madre Beatriz intercede y la venganza se paraliza. El Infante se caga con el perdón que confiere a los asesinos y firma la paz con el Rey; pero en verdad todo es una estratagema inteligente, pues prefiere esperar el momento adecuado y no precipitarse.
Como bien dijimos en capítulos anteriores, el Infante no compartía lecho conyugal solamente con Inés, sino que tenía otras prostitutas a las que se beneficiaba. Así ocurre que en 1357 nace un nuevo hijo bastardo de Pedro con una de sus damas de compañía. Pese a ello, el escándalo no fue considerado como tal, pues en la Corte se entendió como una buena señal de que Pedro había olvidado plenamente a su difunta y querida Inés. En ese mismo año, fallece el Rey Alfonso IV y el Infante sube por fin al trono. La historia empieza a cambiar.


En 1360, cinco años después de la muerte de Inés, el ya Rey Pedro I declara a toda Portugal que se había casado en secreto con la española años atrás. Es entonces, cuando los principales instigadores del asesinato, los dos señores enemigos de los Castro, llamados Alonso Gonçálvez y Pedro Coelho, son ajusticiados y ejecutados en Santarém por orden de don Pedro. La leyenda cuenta (no se ha podido testimoniar como real) que Pedro se comió los corazones de los asesinos con cebolla y vinagre, en una escena macabra que confirmaría la locura y excesos del Infante ya proclamado Rey.


Alvorada de anjos desafiando os lobos
o sol cavando grutas na face de teus beijos
e pedro oh pedro cantando a tua morte até à morte
pedro caçando as corças que olharam o teu corpo
pedro deitado nos teus gestos em teus gemidos em teu espasmo
bebendo a tua boca até à sede
oho inês inês teus seios tremendo água acariciados
em silêncio
as mãos de teu amante erguendo-se doirando a tua carne
ó minha rainha princesa até na morte
inês da fome dos meus gestos
eu ajoelho perante a tua boca agora fria
enlouqueço o peito o sexo o rosto as lágrimas
e arranco o coração dos matadores
pelas costas da manhã.

-por Joaquim Pessoa-



También, mandó trasladar los restos mortales de Doña Inés desde el Monasterio de Santa Clara de Coimbra donde descansaba desde hacía años, hasta el Monasterio de Alcobaça, un larguísimo trayecto que nunca se viera antes ni después en Portugal y en el cual fue adorada por miles y miles de portugueses. Después, según la tradición popular, Pedro hizo colocar el cadáver de su esposa en un trono preparado al efecto. Le colocó sobre el cráneo la corona regia y obligó a toda la Corte a besar la descarnada mano de la reina muerta, allí en el Monasterio de Alcobaça, en donde descansa desde entonces al lado de la tumba de su amado Pedro, que moriría en 1367. El mausoleo de ambos situado en esta maravillosa región es a día de hoy una de las visitas obligadas y más gratificantes que se pueden hacer en Portugal. Y el cuento de putas convertido en hadas aquí se acabó.


Era pedra e sobre essa pedra
Ergueu-se o templo do amor atroz.
Ele de fogo, ela a cordeira
Toda cordura chamando a algoz.

Sangram as tubas: Inês é morta!
Em meigo mito transmuta-a o pranto
Do ermo amante que erra sozinho
No seu deserto de diamante.

Nem ar sangrento buscam seus olhos
Do corpo amado desfeitas pérolas;
E como fera coroa os ossos
Da formusura que ao alto o espera.

E em desatino da paixão lusa,
Perdida a alma que em Inês tinha,
O fim do mundo ficou esperando


Aos pés da morta, sua rainha.

-por Natália Correia-



La última puerta en el círculo de los poetas muertos:
http://lapollaenverso.blogspot.com/2009/04/el-circulo-de-los-poetas-muertos.html

martes 15 de septiembre de 2009

Fonte das Lagrimas Fuente de los Amores

d.b
COIMBRA. Malos augurios se ciernen sobre Pedro e Inés en Coimbra. Como si el destino les tuviese designado una catástrofe inevitable, el matrimonio empieza a ver fantasmas a su alrededor, malos presagios que se apoderan por momentos de Pedro e Inés, inundando un temor supersticioso el corazón de ambos, sobre todo tras el ataque de un viejo perro negro, de aspecto feroz, poseído por alguna fuerza extraña, con una cólera desorbitada, un brillo demoníaco en los ojos y echando espuma por la boca.

La ciudad de Coimbra miraba con muy malos ojos la relación de Pedro e Inés, hasta el punto que el Infante de Portugal apenas convivía con su mujer, para no levantar la ira del pueblo y de la Iglesia. Tal era el caso, que Pedro enviaba mensajes de amor a Inés en barquitas pequeñas a través de un pequeño riachuelo que llegaba a la altura del monasterio de Santa Clara, próximo a Paço da Rainha, donde residía Inés con sus cuatro hijos. Y es que la Iglesia, cual Judas reencarnada, fue en esos momentos el mejor confidente del Rey Alfonso IV al que dio buena cuenta de todo lo que acaecía allí entorno a los amores prohibidos y secretos de su hijo con la que llegaría a ser catalogada con los siglos como musa de la poesía.


Sangue de Inês…- A santa ingenuidade,
De quem vive a sonhar, por muito amor!
- Portugal é uma fonte de saudade-
Toda triste e saudosa a recordar…

Sangue de Inês que, morta, foi rainha,
E teve altar no amor dos amorosos,
E que passa ao luar, branca e sozinha
Entre a sombra dos troncos silenciosos…

Cedros velhos que os vistes, – cedros velhos
Que tanta vez os vistes de joelhos,
Extasiados, trémulos de Amor!…

Há paisagens que são almas rezando……
E aqui vangueiro almas recordando,
Encantadas, ao redor...

-por Augusto Casimiro-

Para no levantar sospechas, Pedro se veía en secreto con Inés en un pequeño bosque cerca de Paço da Rainha, que albergaba dos fuentes, desgraciadamente convertidas en legendarias gracias a ellos. Nos referimos a la Fonte dos Amores (Fuente de los Amores) y Fonte das Lagrimas (Fuente de las Lágrimas). La primera, lugar donde la pasión entre los amantes se desataba y mantenían relaciones sexuales. La segunda, donde Inés fue asesinada un 7 de enero de 1355, día en el que el Rey de Portugal aprovechó que su hijo estaba de cacería para hacer una visita personal a Inés de Castro. Tras escuchar las súplicas de una Inés atemorizada que no comprendía el motivo de su presencia y que temía un nuevo escarmiento, Alfonso IV marchó sin castigarla y ella quedó aliviada, tras lo cual decidió marchar a la Fonte dos Amores a esperar a su amado Pedro y contarle lo sucedido. Pero un séquito de caballeros del monarca regresaron y cumplieron su cometido, acuchillando a Inés en la Fonte das Lagrimas, cuyas piedras todavía hoy de color rojo se supone que representan la sangre derramada por ella.

La leyenda cuenta que cuando la niebla del río Mondego flota entre los árboles, los espíritus de Inés y Pedro pasean juntos sin que nadie los vea por el bosque (hoy día convertidos en jardines). Una historia muy rentable y lucrativa que cuenta con hotel de lujo incluido, Quinta das Lagrimas, que cobra la entrada para visitar la escena del crimen. Pero muerta nuestra protagonista, la verdadera historia y leyenda de Inés de Castro sólo hizo comenzar...

As filhas do Mondego a morte escura
longo tempo chorando memoraram,
e por memoria eterna em fonte pura
as lagrimas choradas transformaram.
O nome lhe poseram, que inda dura,
dos amores, de Ignês, que alli passaram.
Vêde que fresca fonte rega as flores,
que lagrimas saõ agua, e o nome amores.

-por Luís Vaz de Camões (canto 3, est. 135 de Lusiadas)-

Repasa todas las "muertes" poéticas en:
http://lapollaenverso.blogspot.com/search/label/muerte

viernes 21 de agosto de 2009

Un casamiento secreto tras cuatro hijos paridos

d.b
BRAGANÇA. El comienzo del fin puede tener su origen no sólo en la rebeldía y desobediencia del Infante Don Pedro hacia su padre, el Rey, sino también en la gran descendencia que empieza a tener con Doña Inés, unido a la cabezonería y empeño de ambos por casarse, que era considerado como una amenaza para el régimen monárquico establecido en Portugal. Y es que la hermosa Inés era hija bastarda del poderoso hidalgo gallego, venido a menos, Pedro Fernández de Castro. Además, tenía dos hermanos, Álvaro Pires de Castro y Fernando de Castro, que no escondían sus ambiciones de poder. En Castilla, partiendo del señor de Alburquerque, que se había opuesto contra el soberano castellano, tendían a enredar y contribuir a la mala relación entre Portugal y Castilla, con el fin de someter bajo su influencia los dos reinos peninsulares. Para ello, consiguieron que Don Pedro se declarase pretendiente de las coronas de León y Castilla, lo que disgustaba al Rey Alfonso IV, que consideraba un mal presagio para la paz interna del país.

Por aquel entonces, una peste asola Portugal, junto con una crisis económica de caballo (como en la actualidad) lo que sirve al Rey Alfonso IV para poder difamar el buen nombre de los Castro (incluida Inés) culpándolos de todos los males. A ello también ayuda el segundo y tercer hijo (Juan y Dinis), que Inés tiene con Pedro en Moledo y Atouguia. En este clima de presión, el Infante decide proteger a su amada trasladándola a los alrededores de Oporto, hacia Canidelo, donde dará a luz a su cuarto descendiente y primera hija, Beatriz. Mientras tanto, el descontento aumenta a medida que el escándalo de los amores adúlteros continúa... Por ello, se trasladan por enésima vez en pos de su seguridad, ahora hacia Coimbra, a una finca próxima al Monasterio y Convento de Santa Clara, que lleva por nombre: Paço da Rainha. Pero antes, posiblemente entre 1354 y 1355, Inés y Pedro se casan en secreto en Braganza, consiguiendo, por fin, ser su esposa, lo que suponía, por un lado, dejar de ser la puta mayor del reino y, por otro lado, limpiar así su reputación. Pero tenía que esperar para hacerse público...

Matinas em Santa Clara.
Dando ao dia o seu bom dia,
ainda meio dormida,
Inês, ouvindo-as, sorria.

Sonhara um sonho tão lindo!
De aí a vaga alegria
que mostrava... Vaga e estranha,
pois sempre triste se via
a fermosinha gentil
que, por amor, padecia.

Não que ela em vao berm-quisesse!
Isso, não: -reconhecia
que Pedro, luz de seus olhos,
de todo lhe pertencia.

-por Silva Tavares-.

Según se van produciendo los acontecimientos, las cosas empiezan a cambiar mucho. Don Pedro, dominado por los hermanos de Doña Inés, les nombra Condestables del Reino, lo que supone una amenaza para los notables de la Corte, que creen que la única solución es acabar con la vida de Inés, y así se lo hacen saber al Rey. Éste, dividido entre la razón del Estado y el sentimiento familiar hacia su hijo, cede finalmente a las pretensiones de sus consejeros, ante el peligro de que los Castro asesinen al primogénito de Don Pedro y Doña Constanza, el Infante Don Fernando, futuro rey de Portugal. Pero lo que parece ser el detonante de la decisión del Rey de ejecutar a Inés, es el rumor extendido en la Corte, de que Pedro e Inés se habían casado en secreto, contra la voluntad de la Iglesia y del Reino de Portugal. Se masca la tragedia...

Estavas, linda Inês, posta em sossego,
De teus anos colhendo doce fruito,
Naquele engano de alma, ledo e cego,
Que a Fortuna não deixa durar muito,
Nos saudosos campos do Mondego,
De teus fermosos olhos nunca enxuito,
Aos montes insinando e às ervinhas
O nome que no peito escrito tinhas

Do teu Principe ali te respondiam
As lembranças que na alma lhe moravam,
Que sempre ante seus olhos te traziam,
Quando dos teus fermosos se apartavam;
De noite, em doces sonhos que menriam,
De dia, em pensamentos que voavam;
E quanto, enfim, cuidava e quanto via
Eram tudo memórias de alegria...

-por Luís Vaz de Camões-

Para abrir boca, aquí el crimen perfecto de Ana Manzana:
http://lapollaenverso.blogspot.com/2007/06/ana-manzana-un-poema-una-rosa.html

martes 4 de agosto de 2009

Pedro e Ines el matrimonio prohibido por el Papa

d.b
LOURINHA. Los escandalosos encuentros entre Pedro e Inés en Alburquerque llegan a cuentagotas a la Corte, donde un rumor va además cogiendo forma: el posible embarazo de Inés de Castro. La noticia cae como una bomba en Doña Constanza, que también embarazada, está esperando el tercero de sus hijos con Pedro. El disgusto provoca un repentino parto y Doña Constanza muere. Pedro se entera en Extremadura de la tragedia y sale corriendo hacia Portugal, temiendo que haya sido un suicidio y que el bebé haya muerto también. Pero su tercer hijo, Fernando, nace vivo, recuperándose, no sin problemas. Así, llegada la calma, Pedro ve en la muerte de su esposa la liberación definitiva, preso de un matrimonio que ni había buscado ni deseado. Pero no lo tendrá nada fácil...

Los problemas se irán multiplicando para Pedro, que quiere traer de nuevo a Portugal a su amante Inés, tarea casi imposible, puesto que el embarazo de la prostituta gallega es ya un hecho y ello no facilita su entrada en la Corte, debido en primer lugar a la ya sabida oposición de su padre, el Rey Alfonso IV, que la había exiliado, y en segundo lugar, al escándalo que supondría, por estar reciente la muerte de su esposa Constanza. A pesar del panorama, Pedro se arriesga y adentra a Inés hasta Moledo, cerca de Lourinha, un pueblecito marítimo de Portugal, donde la instala para poder pasar mucho tiempo con ella, al no estar muy lejos de la Corte. Allí junto al mar, Pedro recita versos a su amada Inés, como buen trovador que era, al igual que su abuelo Don Dinis lo había sido...


Amor imenso que tambén é cego
Amor que torna os homens imortais

Inês Inês distância a que não chego.


Os teus gestos são verde. Os teus braços

São gaviotas poisadas no regaço

Dum mar azul turquesa intemporal.


-Ary Dos Santos-


Pero como el verso de Ary Dos Santos que hemos reproducimos, el amor entre Pedro e Inés, es, sobre todo, ciego, o mejor dicho, ciega, refiriéndonos exclusivamente a ella, al creer que es ahora la única mujer que tiene Pedro, una vez muerta Constanza. Nada más lejos de la realidad, pues aun siendo la preferida, el Infante sigue teniendo en la Corte a otras mujeres con las que se acuesta. Inés lleva por tanto una buena cornamenta sin saberlo, unos cuernos como los que tienen los toros con los que ambos disfrutan en Moledo, en un toril construido para el ocio, donde pasarán los momentos más maravillosos de su vida.

Los habitantes del pueblo no tardarán mucho en enterarse de la presencia de su nueva vecina, viéndola con muy malos ojos, sobre todo, cuando ella da a luz a su primer hijo, Alfonso. Cuando la mala nueva llega a oídos del Rey, éste entra en cólera y pide explicaciones a su hijo Pedro. En una acalorada discusión, el Infante pide permiso a su padre para poder casarse con Inés. El Rey Alfonso no sólo se lo prohíbe, sino que interfiere proponiéndole un nuevo matrimonio de conveniencia. Pero su hijo, que no quiere entrar en razón, le da un ultimátum: se casará con Inés, quiera el Rey o no quiera. Alfonso viendo que no puede convencer a Pedro, mandará a Lourinha al mismísimo Papa para que no le de permiso al Infante para casarse con su prima Inés de Castro, con la amenaza de excomulgarle. El disgusto es grande entre Pedro e Inés, que pese a ello, deciden continuar su relación sin el consentimiento de nadie. Como contrapartida, Inés se quedará nuevamente preñada, provocando un nuevo altercado en la Corte... .


Tua voz parece

provir da uva


(talvez mais úmida),


Inês obscura,


doce reclusa,


celeste e una.


Ó vida humana


dentro do sonho.


Ó vida humana


com uva funda


de pesadelo.


Formoso o ventre


que te modula,


urna do tempo


sobre esta mula


de noites lentas.


-Carlos Nejar-

Duelo místico de santos. Para no perdérselo: