la polla en verso

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miércoles 17 de junio de 2009

Ay, Aníbal García, que hoy te mato...

d.b
MADRID. Antes de pasar «La polla en verso» a un estado psicotrópico homicida o a un estado transitorio de locura, me gustaría presentar a un hombre que sin ser el de Sahagún, ni Lecter ni Laguna, mucho se le parece al primero en talento, en físico y en impronta. Rememorando el «... no te nos mueras, Pepe, que te mato» de Sabina, Aníbal García se presenta volcado en el soneto desde los últimos meses, acentuando sílabas e impregnando un buen ritmo a los endecasílabos.






Sus primeros contactos con la poesía, comunes a casi todos, vienen de familia, una relación que se inicia con su padre. «Él siempre andaba haciendo trovos dedicados a la familia y amigos, si los hacía en alguna fiesta los cantaba por fandangos (era cantaor aficionado). Como al final siempre se pega algo, a mí me dio por intentarlo y construí los primeros versos con unos doce años haciendo rimas fáciles y con versos, evidentemente, libres», cuenta Aníbal.

Luego, por amor, que da para escribir mucho, por desamor (mucho más), por amistad, fiesta... y otras, como terapia e intercambio de versos por lágrimas, según cuenta. Sin orden concreto, la poesía fue impregnando poco a poco la vida y los años de Aníbal García: «En meses no hacía nada y en otros escribía compulsivamente (algunas rompiendo lo que había escrito), sobre todo, de noche, porque siempre me ha gustado escribir de noche».


Y ahora, aficionado, erudito de nada, sin influencias de Lorca, Alberti o Machado, sino del flaco de Úbeda, de su música, de la que Aníbal está «colgado», canciones que empezó a cantar y sigue cantando, aquí un botón (http://www.youtube.com/watch?v=hqzY1-QuH_Q), y últimamente, influenciado, eso dice, de sus colegas del foro: http://www.monosilabo.com/. Después de tanta cuña y antes de dejaros con un poema inédito suyo, quisiera emplazaros a su blog, iniciado en marzo, http://www.anibalgarcia.blogspot.com/, una brutal muestra incontrolable de sonetos para leer y releer, que muy pocos se atreven y consiguen salir airosos fructificándolos con éxito. De alabar.



*- Te mato si te mueres (homenaje, en vida, a Sabina) - *

No debes ocultar tu adolescencia,


tus años coleccionan soledades


vividas con la prisa y la insolencia,


sesenta que añadir a tus edades.


Te sobran los motivos e imprudencia,


pongamos que contamos cien verdades,


Madrid administró tu disidencia,


partió tu corazón en tres mitades.



Ahora que es ayer tu residencia


y vives desamor con más ciudades


espera Sabinita, ten paciencia,


rebosas todavía facultades.

Te mato si te mueres, con tu ausencia,


se quedan huerfanitas mis deidades.


– Por Aníbal García –




Si quieres recordar el soneto «.... no te mueras, Pepe, que te mato», de Joaquín Sabina a José Hierro, pincha en:

miércoles 27 de mayo de 2009

Nombre todos los huesos del esqueleto ser humano

d.b
MAD. Infanticidio del cuco a la hora bruja de la tarde-noche, empresa que se cocina entre droga. Orgiástico desdén sin mácula. Abierta la flor antes con uno, se marchita ahora entre pitos y flautas hasta desmoronarse en charcos de pis alérgicos a la cordura. Rabia maquiavélica, que no accidente, en gozo frustrado para no dar crédito a la excentricidad idílica del futuro, que tantas veces repetida se ha por la boca del tuerto rey, apócope de los rectos valores de los músculos humanos.

Del castillo aquel ni gota, el recuerdo tan sólo de unas fotos inocentes, que más de una imagen se convierte en traicionera si se prohíbe su publicación o se dice realmente lo que connota en un contexto verídico, lleno de tabúes e iniquidades, guste o no guste al modelo patrón de las denuncias vengativas.


Suspenso recoge el mafioso de la porra, como tampoco llega al aprobado el putero del martillo. Son las notas de los niños con estudios callejeros los que con matrícula falsa de honor se mofan de todos los que participan en la búsqueda de los huesos del esqueleto redundante no encontrado. Nómbrelos, jurídicamente hablando; viólala, musicalmente idolatrada; mátales, televisivamente pagando; para hacer un sumario completísimo sin estrella ni con ángel.

Dónde están los pelos, dónde quedaron las manchas, dónde el líquido fermento de unos demonios mudados de cabezas desposeídas que se enrollan con los vómitos de un sujetador en punta. Acabáramos. El dónde no se conocerá hasta que el cielo no reciba más cumplidos por la extinguible creación a todas luces improcedente que atañe al cálculo final del auto que se le espera. No digan lo siento, digan aquí la cadera, aquí un omoplato...

¿Te atreves a entrar en la Fosa de Federico?

jueves 14 de mayo de 2009

El final en la fosa de Federico

d.b
[En el círculo de los poetas muertos...]

El equipo de los longevos, encabezado por Vicente Aleixandre, llevaba bastante tiempo esperando ya en la fosa de Federico cuando llegó corriendo el poeta suicida Gabriel Ferrater, que les habló así:

– Ruego en pos de la poesía y en nombre de mi equipo vuestra condescendencia en retrasar el inicio del proceso en unas horas. Una urgencia, independiente del asunto que aquí se ha de tratar, ha acontecido a nuestra nueva dirigente, Violeta Parra. Os pido comprensión. Dadme vuestra palabra.

Los longevos hicieron un corro y empezaron a cuchichear entre sí. Cuando terminaron de hablar, Alberti, el segundo de a bordo, se dio la vuelta, se rascó la nariz y dijo:
– Desconocemos cuál es vuestro propósito con tal proposición. Nosotros respetamos las normas, entre ellas la hora fijada por La Muerte; a pesar de no estar conformes, podemos esperar unos minutos..

Ferrater salió corriendo por donde vino y al rato apareció sorprendentemente y al completo el equipo negociador de los suicidas. Todos sus componentes se dirigieron al encuentro de los longevos para estrecharles la mano como muestra de saludo. Después, sin cruzar palabra y con miradas interpelantes, los suicidas se posicionaron a la izquierda del escenario, mientras los longevos quedaron en el margen derecho. Violeta Parra y Vicente Aleixandre, los dirigentes de sus respectivos equipos, dieron un paso al frente. La chilena, entonces, tomó la palabra:

– Iniciamos una nueva Elección de La Muerte con el respeto que los suicidas os tenemos a los longevos, deseamos que sea un debate correcto y se tome una decisión de interés general para la poesía.

Seguidamente, Aleixandre recogió el testigo:
– Os recuerdo suicidas que las dos partes deben quedar satisfechas del resultado. No aceptaremos que al término del mismo se vuelva a crear un clima de ganadores y vencidos como ocurrió en la última elección. Medid pues vuestro respeto y nuestro resentimiento quedará atrás en el debate. Confiamos en vuestra palabra. Por nuestra parte, nos mostramos abiertos para cooperar en el desarrollo del mismo con un talante exquisito y una educación digna de nuestra reputación.

Vicente había sido muy explicito. La voz de mando de los longevos continuó su discurso:

– Como es bien sabido por todos, tenemos derecho según acuerdo en la última negociación, a proponer a un único candidato a ingresar en el círculo de los poetas muertos, a defenderlo en este escenario y a llegar a un acuerdo para su efectiva incorporación con todos nosotros. Respetando a Ramón Sampedro, aquí presente, como último elegido, damos a conocer el poeta que nosotros proponemos. Su nombre es José Hierro. Pepe o Pepín para los amigos. Su prestigio en vida es innegable. Su carrera poética se fundamenta en un lirismo incomparable y un compromiso humano sin reproches. Pepe representa los valores que los longevos siempre hemos defendido: seriedad, compañerismo, esfuerzo, originalidad, dedicación, entrega, responsabilidad y equilibrio. Es auténtico y nadie lo puede negar.

Se hizo un silencio en la fosa, que fue roto por los aplausos de Neruda, Juan Ramón, Alberti y Bergamín. Pero pronto, Parra contrarrestó la ofensiva de los longevos:
– Debo empezar recordando el acuerdo al que se llegó en la última negociación y las concesiones que al final se hicieron en la misma por parte nuestra. Nosotros no fuimos los vencedores, sino la poesía. Siendo conscientes del derecho de iniciativa que poseéis, otorgado por nosotros en la última Elección de La Muerte, es nuestro deber en pos del interés general señalar que es innecesaria la presencia en estos momentos de José Hierro en el círculo de los poetas muertos. Inhumano es no querer verle vivo y cortar de raíz su carrera, por otra parte ilimitada todavía hoy. Él que vosotros decís que será uno de los grandes de la Historia de la Poesía, no os perdonaría por el resto de su vida eterna si lo elegís precisamente ahora, que suena como Premio Nobel.

– Que digáis vosotros eso, Violeta. –saltó Aleixandre–. Vosotros que a lo largo de los tiempos habéis demostrado no tener corazón. Vosotros que habéis truncado la vida de tantas familias con la elección equivocada y fatalista de poetas como José Agustín Goytisolo, al que arrojasteis por la ventana sin él pretenderlo, a Pedro Casariego, que confundido se tiró a las vías del tren, a Miguel Hernández, que os lo llevasteis encerrado en una cárcel dejando esposa y bebé porque era joven, por no mentar a Federico García Lorca… Precisamente aquí donde nos encontramos, en ésta, su fosa, sin su presencia, donde no descansa aún, poeta errante en las sombras del infierno que busca sin éxito su descanso eterno que no llega.

– Federico era y es uno de los nuestros. Era un joven caótico, libertino como pocos, bohemio y ¡surrealista! Fue perseguido, no te confundas, cuando encuentre esta fosa se posicionará con nosotros, pues así lo elegimos en su día.
Violeta Parra hizo una pausa y siguió hablando:
– Pero no es ese el foco de interés que nos reúne. No quiero entrar en polémicas estúpidas, prefiero quitarle hierro al asunto y anunciaros a Leopoldo María Panero como verdadero candidato. Hijo y hermano de poetas. La mente más ingeniosa y fatalista, que aún hoy perdura. Se iguala a Pepe en prestigio o incluso lo supera. Es un poeta maldito destinado con su sola presencia a glorificar el círculo que habitamos y a capitanear el grupo de los suicidas. ¿Lo intentamos?

Vicente Aleixandre estuvo a punto de perder los nervios. Se lo llevaban los demonios por el cambio exabrupto que Violeta había dado en la negociación. Tomó aire y con la virtud de la paciencia inició su respuesta:

– Pero quiere vivir. Leopoldo nunca ha querido a La Muerte. Nunca intentó suicidarse y ahora en el manicomio pone orden a su mente. Ya tuvimos hace tiempo el mismo debate con Jacobo Fijman y nos dieron la razón. Cuando sucedió lo de Pizarnik se demostró entonces la inconsistencia de los argumentos que hoy, testarudos, volvéis a mencionar. No cambiéis de tema mi querida Parra. Hoy se viene a negociar el ingreso de José Hierro. A él y no a otro, le ha llegado la hora de La Muerte. Tenemos la iniciativa. Abre tus ojos verdes «Parra», que quiero oír el mar.

El golpe de efecto se había producido. El verso de José Hierro recitado por Vicente entusiasmó a los longevos y sedujo a los suicidas. La dirigente Violeta Parra se había quedado prendada, sin poder contrarrestar con respuesta alguna la ofensiva de Aleixandre. Fue entonces, cuando menos se lo esperaban los allí presentes, cuando apareció La Muerte. Y así les habló:

– Siento mucho comunicaros el aplazamiento de este debate hasta nueva orden. Tomo nota de todo lo acaecido. Don José Hierro será por tanto la Elección de La Muerte. Cuando yo os avise más adelante, os convocaré de nuevo para negociar la fama con la que el madrileño dejará el mundo de los vivos y pasará a la Historia de los Versos. Pero eso es otro capítulo. Dispersaros y no habléis más del asunto. Os lo prohíbo.


El equipo negociador de los suicidas fueron los primeros en irse cada uno a su ciénaga, con cara de desolación y refunfuñando por lo bajo. Los longevos irradiaban serenidad como consecuencia de la buena preparación que habían hecho horas antes, cuya planificación estratégica había salido a pedir de boca. La fosa de Federico quedó abierta, triste y sin un alma. Allí sola se quedó La Muerte, mientras reía.


José Hierro hace de juez de la contienda en el duelo Sabina VS Lope de Vega:

miércoles 15 de abril de 2009

La dimension comunicativa de la negociacion

d.b
[En el círculo de los poetas muertos...]

En la zona sur del círculo, ya había tenido lugar la sesión preparatoria del grupo de Juan Ramón Jiménez. Éste en un alarde de cortesía e inteligencia había cedido su posición de líder del equipo negociador de los longevos en favor del poeta Vicente Aleixandre, por sentirse sin fuerzas ni motivación suficiente tras fracasar en la última elección de La Muerte, donde el equipo negociador de los suicidas logró su objetivo prioritario con argumentos emotivos y pequeños pasos (al generar confianza y demostrar buena fe), gracias a lo cual Ramón Sampedro fue el elegido para pasar a la Historia de la Poesía. Hito que se vio rebajado considerablemente con las condiciones que consiguieron los longevos, gracias sobre todo a la pronta reacción de Alberti y los buenos consejos de Aleixandre. Pese a la calidad de sus versos, Sampedro pasaría a la Historia no como el magnífico poeta que en verdad era, sino como uno de tantos poetas malditos, que es reconocido por su causa, más que por su obra poética.

En el equipo negociador de los longevos se había creado un clima de insatisfacción y desánimo desde entonces. La falta de credibilidad y liderazgo en Juan Ramón le había llevado a la renuncia. El equilibrio estaba roto. Aleixandre asumía la responsabilidad del cargo con la esperanza de dejar atrás el recelo que se había creado en el grupo y el rencor que había generado.

En la sesión previa al proceso, los objetivos prioritarios que definieron fueron:
1- Apostar por José Hierro, como principal candidato a ingresar en el círculo de los poetas muertos para equilibrar la situación actual.
2- Evitar la llegada de cualquier candidato promovido por los suicidas.

Como objetivos relevantes:
1- Que el principal candidato ingrese con la fama que se merece por la trascendencia de su obra poética y su vida personal, que se corresponde con los valores que promueve el grupo.
2- Apostar en segundo término por el poeta Carlos Edmundo de Ory, si no se alcanza el objetivo prioritario.

Como objetivos accesorios:
1- Impulsar los principios de los longevos y desvanecer la moral de los suicidas.
2- No ceder posiciones que aventajen al equipo rival en futuras elecciones.



También fijaron los puntos de riesgo y de conflicto que se podrían dar a la mañana siguiente en el debate y definieron los roles de cada uno de los componentes del equipo.

Por el contrario, los componentes del equipo negociador de los suicidas, que al final tan sólo se pudieron reunir durante unos minutos, no llegaron a planificar ninguna estrategia en concreto. Su líder, Alfonsina Storni, recompensó la labor voluntariosa y la presión realizada en la última elección de La Muerte por parte de Violeta Parra, a quien cedió el puesto de dirigente de la negociación que estaba por llegar. La anterior, con los objetivos cumplidos, era considerada en esos momentos una heroína en la lucha que mantienen con los longevos desde tiempos inmemoriales de la poesía. Pese a la euforia reinante, algunos de los poetas de los suicidas se quejaron de la norma impuesta por La Muerte que prohibía que, entre elección y elección, los grupos se pudieran reunir para dialogar y poner en común sus ideas. Aun así, en su mayoría se sentían confiados por el poderío y competitividad que ahora tenían. Tal era su optimismo que en vez de definir objetivos se limitaron a demandar a voz en grito las más altas aspiraciones para el grupo en pos de la inspiración que siempre recibían del Carpe Diem, la juventud, los excesos, la vida bohemia y caótica, la lucha y el libertinaje como rasgos inconfundibles de la más absoluta belleza poética que ellos defendían.

[Continuará...]

¿Sabes qué o quién es el héroe de tu sofá? :